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Las alteraciones: sostenidos, bemoles y becuadros

Las notas tienen matices. Aprender a escribirlos es aprender a escucharlos.

Más allá de las siete notas naturales

Hasta ahora hemos trabajado con las siete notas naturales: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si. Son las teclas blancas del piano, las notas sin adorno, el punto de partida. Pero la música occidental no se conforma con siete sonidos. Entre muchas de esas notas existen pasos intermedios —alturas que no son del todo una cosa ni del todo otra— y para escribirlos necesitamos un sistema de señales.

Ese sistema son las alteraciones.

Qué es una alteración

Una alteración es un símbolo que modifica la altura de una nota, subiéndola o bajándola una pequeña distancia. Esa distancia es exactamente un semitono —el intervalo más pequeño del sistema occidental, equivalente a un traste en la guitarra.

Hay tres alteraciones fundamentales:

Parece sencillo —y en esencia lo es. Pero estas tres señales tienen una lógica que vale la pena entender bien, porque son la base de todo lo que viene después: armaduras de clave, escalas, tonalidades, modulaciones.

  • El sostenido (♯) sube la nota un semitono.
  • El bemol (♭) baja la nota un semitono.
  • El becuadro (♮) anula cualquier alteración anterior y devuelve la nota a su estado natural.

El sostenido: subir un semitono

Cuando ves el símbolo ♯ delante de una nota, esa nota sube un semitono. Do sostenido (Do♯) es un semitono más alto que Do natural. Fa sostenido (Fa♯) es un semitono más alto que Fa natural.

En el pentagrama, el sostenido se escribe justo antes de la nota que afecta, en el mismo espacio o línea que ella ocupa.

Una cosa importante: el sostenido afecta a todas las notas de ese mismo nombre y octava que aparezcan en el mismo compás, no solo a la nota inmediatamente siguiente. Si el compás empieza con Fa♯ y más adelante aparece otro Fa en la misma octava, ese segundo Fa también es sostenido —a menos que el becuadro lo cancele.

El bemol: bajar un semitono

El bemol funciona igual pero en dirección contraria. Si♭ es un semitono más bajo que Si natural. Mi♭ es un semitono más bajo que Mi natural.

La misma regla de duración se aplica: el bemol rige para toda la nota de ese nombre en el compás, hasta que un becuadro lo cancele o empiece un compás nuevo.

El becuadro: la memoria del sistema

El becuadro tiene una función especial: es la señal que dice "olvida la alteración anterior, volvemos al natural". Se usa cuando, dentro de un mismo compás, una nota fue alterada antes y necesitamos recuperar su versión sin alterar.

Por ejemplo: si el compás empieza con Fa♯ y en el cuarto tiempo queremos Fa natural, escribimos Fa♮. Sin ese becuadro, el Fa seguiría siendo sostenido por inercia.

El becuadro también puede funcionar a la inversa: si la armadura de clave indica que un Fa es siempre sostenido (como en la tonalidad de Sol mayor, que aprenderemos más adelante), pero en un momento concreto queremos el Fa natural, el becuadro lo recupera.

La enharmonía: dos nombres para el mismo sonido

Aquí aparece uno de los conceptos más fascinantes —y al principio más desconcertantes— de la teoría musical occidental: la enharmonía.

Do♯ y Re♭ son el mismo sonido. Suenan idéntico, ocupan el mismo traste de la guitarra, producen exactamente la misma frecuencia. Pero tienen dos nombres distintos según el contexto en que aparezcan.

Lo mismo ocurre con Fa♯ y Sol♭, con Sol♯ y La♭, con La♯ y Si♭, con Si♯ y Do. Cada uno de esos pares es enarmónico: mismo sonido, distinta escritura.

¿Por qué existen los dos nombres? Porque la notación musical no es solo una foto del sonido —es también una guía de su función dentro de una tonalidad. En una tonalidad que usa sostenidos, escribimos Do♯. En una que usa bemoles, escribimos Re♭. La música usa el nombre que mejor explica el papel de esa nota en ese contexto. Por eso la notación importa más allá del sonido.

Las dobles alteraciones

Existe también el doble sostenido (𝄪) y el doble bemol (𝄫), que suben o bajan la nota dos semitonos. Son poco frecuentes, pero aparecen en escritura avanzada cuando la lógica de la tonalidad lo exige. Por ahora no necesitas memorizarlos, pero es útil saber que existen.

Por qué esto importa para el guitarrista

En la guitarra, como veremos en detalle en el próximo post, cada traste representa exactamente un semitono. Eso significa que el sistema de alteraciones describe directamente el movimiento físico en el mástil: subir un sostenido es avanzar un traste, bajar un bemol es retroceder uno.

Pero hay algo más profundo: entender las alteraciones es empezar a entender por qué las escalas tienen la forma que tienen. La escala de Sol mayor, por ejemplo, necesita Fa♯ para mantener la misma secuencia de tonos y semitonos que la escala de Do. Sin ese Fa♯, la escala suena rota. La alteración no es un accidente —es la solución precisa a un problema de distancias.

Cierre

La alteración es, en el fondo, una forma de precisión. El sistema de siete notas naturales es un punto de partida, no un límite. Las alteraciones abren los espacios entre esas notas y dan al compositor —y al guitarrista— acceso a los doce sonidos del sistema cromático completo.

Pero saber que Do♯ existe es solo la mitad. La otra mitad es saber dónde está ese Do♯ en tu guitarra, cómo se siente bajo los dedos y qué ocurre cuando lo pisas. Eso es exactamente lo que vamos a explorar en el siguiente post.

La música es la aritmética de los sonidos, como la óptica es la geometría de la luz. — Claude Debussy